Créditos de Oscar

Hace mucho escribí sobre mi debilidad por los títulos de crédito y cómo a través de un trabajo para la Universidad había descubierto estas pequeñas obras de arte que para muchos pasan inadvertidas.

Hoy, después de ver y leer muchísimas opiniones y comentarios sobre los Oscars, mi día ha mejorado con el descubrimiento de este vídeo en DesignTaxi:

Las películas, como muchas otras cosas en el vida, son más que el ruido que generan.

A little piece of a big universe

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Cuando te encuentras un poderoso póster como el de Olly Moss que resume de manera tan perfecta los ochenta y cinco años de historia de los Premios Óscar y cuando todo el mundo lleva publicando tuits, posts, artículos… sobre la gala de ayer, una se piensa un par de veces si seguir tecleando o lanzarse a escribir sobre uno de los temas del día. (Y digo uno de los temas del día porque: sí, ayer todo era glamour en Hollywood y sí todo el mundo opina sobre los premiados, los modelitos y no tanto sobre la “justicia” o no de los premios entregados, pero hoy en día hay mucha más tela que cortar…).

La razón por la que he decidido ponerme a escribir es por la película “Bestias del Sur Salvaje” (Beasts of the Southern Wild). Confieso que la descubrí gracias a la web de los Óscar donde leí que estaba nominada a mejor película y su protagonista femenina a mejor actriz. Vale igual con esos datos debería haber conocido la película, pero lo que me hizo querer verla aún con más ganas fue enterarme de que su protagonista de nombre imposible, Quvenzhané Wallis (sí, la nominada) tenía cinco años cuando realizó el casting y seis cuando grabó la película del joven director Benh Zeitlin. En realidad, todo lo que he ido leyendo de la historia de la película me llamaba la atención, hasta que vi el trailer y supe que tenía que verla:

 

 

Y aunque los protagonistas de mi post no se llevaron ninguna estatuilla, los Óscar aún darán que hablar estos días.

 

 

Pero me quedo tranquila sabiendo que más allá del glamour están el arte de contar buenas historias y los personajes, que como el de el film de Zeitlin, nos hacen pensar y nos recuerdan que somos un pequeño pedazo de un gran universo.