Splash

Huyo. Me voy. Sigo sin entender nada.

Ya no sé si voy o vuelvo. Pero sé que quiero llegar.

Y llegar implica desconectar.

 

 

 

 

 

Pasad buen verano.

No idea!

(Macaulay Coulkin como Kevin McKallister en “Solo en casa“, gran película navideña)

Me siento como una Kevin McKallister perdida en un mundo raro.

Creo que no entiendo nada.

La plage

Ya se acercan las vacaciones.

Y como decía un amigo el otro día, las cosas cuanto más cerca se presentan, más parece que cuesta alcanzarlas. Él comparaba esta rara sensación a las carreras, a cuando no te queda aire pero tienes que llegar a meta y, ves la línea, pero no el momento de cruzarla.

Yo casi ya estoy desfondada.

Ya sólo pienso en ir a mi casa, en mi familia, mis amigos, el sol, la playa…

(Dejo a Crystal Fighters y su canción La Plage, que se ha convertido en mi canción del verano)

Pienso en desconectar.

People

Estoy muy de acuerdo con lo que esta imagen, que encontré por casualidad, dice: “La gente te juzgará. Pero, en realidad, la gente que de verdad se preocupa por tí estará feliz siempre que tú lo estés”.

Hay que cuidar a quienes se preocupan por nosotros, a quienes nos quieren.

Collapse

Estoy agotada.

Al límite.

Y no porque, como dice la imagen, no haya nada en mi cabeza.

Al contrario.

Cuento los días para irme de vacaciones, para volver a casa, para descansar.

 

Para volver a ser yo.

Mundo virtual

Ya es viernes.

Viernes de una semana complicada, rara, pero de la que se puede aprender.

Porque de todo se puede sacar algo bueno, hasta de los malos momentos.

Y esta semana los ha tenido, pero también buenos.

Con esos me quedo.

Y con mi mundo virtual, en el que mientras trabajo me refugio y en el que escuchando música (cuando me dejan) me relajo.

(Aquí The Strokes, pero podían haber sido Dorian, The Killers, Crystal Fighters o… podía haberme ido al FIB).

Aquí me quedo, esto no es Benicasim, pero tengo mi propio festival virtual.

 

¡Feliz viernes!

A place to stay

Hay situaciones, momentos o instantes en los una se siente insignificante.

Horas, días o semanas en los que parece que no hay manera de acertar, de seguir en pie, de ser sin sufrir.

Hasta que alguien abre sus brazos, se te acerca, te abraza y te hace feliz.

Y en estos días en que vivo sumergida en el caos, han sido varias las personas que han conseguido que este pequeño desastre sea una personita contenta al atraparla entre sus brazos.

Gracias.

¡Abrazos!